Não
Eu não quero usar esses sapatos
Apertam os meus pés
Quero andar descalça por ai, pelas cidades, pelo mundo
Sinto uma enorme saudade da minha filha
Um dia ficaremos juntinhas
Não nos perderemos e andaremos descalças
Pela gente, pelas ruas, pelo mundo
Fervo
Mudo o foco
Aprendo
Torno-me intolerante
Não quero mediocridade
Achei uma página legal
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Ao lado da minha cama, aqui, na minha mesinha de cabeceira de mosaico, jazem três camisinhas cheias de porra e um boquete engolido.
Uma pena, porque já é a segunda vez que ele chega depois de ontem.

Ogunhê
Soldado de Oxalá
Sua espada de prata
No ceu vai brilhar
O seu cpacete
Brilha na alvorada
E a sua espada
Foi por Deus abeçoada
Ele é Ogum
Soldado e Guerreiro
Com a sua luz
Ilumina o mundo inteiro

Trazia um escudo no braço e uma lança na mão. Ele é São Jorge venceu a guerra e matou o dragão

Foto de Tony Alves

Seu Ogum Beira-mar o que trouxe do mar

Soldado de Ogum
Virou o dia é a saraivada de fogos não para na Zona Norte do Rio.
Porque hoje é dia de Jorge Santo.
Ogum na Umbanda e no Candomblé.
Vermelho e azul são suas cores.
Santo de fé de milhares de cariocas e de brasileiros.
Hône, no Vale d’Aosta também tem Jorge como Santo Protetor.
Os fogos não param e anunciam a chegada do cavaleiro.
Aquele que vem cavalgando pelo céu azul.
“No más Musa, no más, que la Lira tengo
Destemplada y la voz enronquecida,
Y no del canto, pero de ver que vengo
Cantar a la gente sorda y endurecida”
Luís de Camões
Una taza de vino rojo colgada desde la pared, tocando, acariciando el piso. Un derramamiento de sangre por la húmeda tierra ¿Cómo así, como así puede tener conexión el mar de Adamastor y Poseidón con el amor, Dios Baco con Camões. ¿Una taza de vino rojo? Nada de respuestas, la incógnita prevalece.
El mar, su olor, su color, su sonido, me hicieron recordar de tantas cosas queridas, sublimes. Recuerdos que fueran vividos en una playa casi como esta, con un mar caliente y despierto como este. Un mar calmo y revuelto a la vez. Un mar que sabía a frutillas frescas, plátanos maduros, crema de aguacates, piñas agrias.
Me impresiona. Siempre me dijeron que los sentidos nos hacen revivir. A tal sinestesia. Ahora, el mar me hace recordar un corto encuentro entre dos seres míticos, aunque humanos. Parecían que ya se conocían de otras existencias (expresión que ahora está de moda, por el boom esotérico) almas gemelas, suena bien cursi, sensiblero, pero así eran ellos. Fueron casados por Poseidón en la arena de la playa, con todas las estrellas como testigos. Sirena y Adamastor se conocieron por puro acaso. En un paseo por esa playa. Adamastor fue contagiado por el canto de esta sirena y peleó con todos los monstruos marinos. Y viajó por mares nunca antes navegados. ¡¡¡Ay Camões!!!! “No más Musa, no más”… El casamiento aconteció en ese rato. Así no más.
Una estatua de un hombre guapo, con su perro al lado. Una imagen nunca olvidada. Sus piernas largas, su pelo lleno de churros, su manera amable de hacer el amor. Su cuerpo tenido (estirado) hasta el instante del goce. Una pasión aplastadora, devastadora, abrasadora.
Un departamento nuevo, en el justo instante del cambio, el olor de la nueva habitación, siempre acostados en el piso teniendo al perro como compañía y observador. Una crema que se deslizaba por los cuerpos ayudando en la entrega que era total uno dentro del otro. Cuando el Sol hacía contacto positivo con Neptuno, su deseo de amar y ser amado se reforzaba. Su sentido erótico, también estaba presente. El tiempo que pasaba con ella, seguramente era muy agradable para ambos, así que preparabas salidas románticas. Este era Adamastor. Pasión, ilusión y satisfacción. Un poema escrito por él para ese momento que expresaba toda áurea que él tenía a su alrededor. Así se recordaba y la reconocía.
Cuerpos desnudos en los marcos de la cama
Sexo sin miedo y de
compás perfecto
Tu y yo partes del engranaje
del sistema de la maquina del gozo
No solo partes, pero la tercera fuerza
Que hace esas partes funcionar
En un sentir de gozo completo de la maquina
De los cuerpos desnudos en los marcos de la cama.
Una estatua de mujer con pelo lacio y rubio, una insensatez fuera de lo común, pernas flacas, senos abundantes, regazo acogedor. Un departamento en un piso alto, ganas de saltar por la ventana. “De esa misma ventana, una mujer había saltado hacia los brazos de Adamastor”. Una vida sin nexos. Una espera por la nada. Un vomito seco.
Una vida aprisionada. Una búsqueda desesperada por alguien que soltara sus cadenas. Su sexualidad, probablemente, exigía un poco más de atención. Esto era algo común para ella. El poder de la unión del Sol con Venus, traería un resurgimiento en su sexualidad. Su sentido de lo erótico y de lo romántico, era igualmente fuerte, así que si pudiera planear una cita especial con el eterno amado. Y un poema escrito por ella para ese momento. Esa era Sirena. Inspirada, luchadora y activa. Así se recordaba y lo reconocía.
“Nunca estamos solos,
estamos desgraciadamente en nuestra compañía”
La vida es un inmenso barco
con las anclas echadas en un puerto
que sin querer
es la Tierra.
Nosotros estamos y somos este barco.
¿Maravilloso? No sé. Tal vez.
Pero sin escapar,
vivimos solamente.
A veces la deriva.
Un compartir de deseos, besos, afectos, cariños, deslices. El uno siendo pleno y el otro siendo completo. Amantes. Sencillamente, amantes. Sirena en Adamastor. Baco, puro vino rojo revelándose delante de Camões “ No más Musa, no más…”
¿Quién sabe si vivieron y vinieron juntos de otra galaxia del fondo de la cuna de Poseidón? Auque fuera un breve pasaje por la tierra dejaron huellas uno en el otro, los dos en la vida, en ese instante ilusorio, donde no se puede establecer el principio y el final de ser. Su amor era tanto que resolvieron terminar con la vida juntos en un pacto de muerte sangriento. Vino rojo derramado en la tierra. Cortaran sus pulsos, los pegaron y durmieran hacia la muerte amiga. Adamastor en Sirena. Sirena en Adamastor. Baco y Camões. “No más musa, no más…”